Henry Preza.
Durante la década de 1986 la Iglesia Elim Central implanta el sistema celular. De 3,000 miembros alcanza los 10,000 miembros en un año.
La visita de Sergio Solórzano a la Iglesia de Yoido fue transcendental para comenzar este otro intento. Sergio ya no creía en el sistema celular, pero, motivado por un hermano dueño de almacenes, quien le pago los gastos y viaje a Corea se decide viajar a la Iglesia del pastor Cho. Llega un día que no había conferencia celular y ni siquiera personas que hablaran Inglés. De todas maneras Sergio no podía hablar Inglés. Lo único que hace es tomar un video con una cámara marca SONY en el cual lo único que se podía entender era que estaba en la Iglesia del pastor Cho y que habían muchas personas. Sin embargo, el conocer de primera mano el milagro viviente de Corea motivo a Sergio a comenzar las células al regresar a El Salvador. Su forma impulsiva y llena de una fe muy pocas veces vista le funcionó para bien. Él es el primer líder celular.
No obstante, el pastor de Santa Ana seguía escéptico y no estaba seguro de que el sistema funcionara. Para él, el video, era más una adivinanza que otra cosa. El video no tenía valor para él y aunque Sergio decía lo contrario Vega se opuso a ese intento sistema celular y decidió abiertamente desafiar a San Salvador no intentándolo en ese momento. Después de haberlo intentado tres veces y haber fracasado, para él, intentarlo una cuarta vez era condenarse de nuevo al fracaso. El pastor pensó que ese esfuerzo era otro fracaso más y que lo mejor era que fracasaran ellos solos y él aprendiera de esos errores. Él no estaba seguro que las células funcionaran, tendría que esperar un año para hacer el cuarto intento.
Sobre uno de esos intentos que la iglesia tuvo antes de 1987, el pastor Mario Vega escribió: “En mi tercer intento por trabajar con grupos familiares, desarrollé un plan más articulado que presenté solemnemente a toda la iglesia. A ese intento le di el nombre de ‘Plan Kalós’. La palabra ‘kalós’ es griega y aparece en el Nuevo Testamento varias veces. Se traduce como: bueno, mejor, recto, honesto, fiel. Como en Mateo 5:16, ‘Así alumbre vuestra luz delante de los hombres, para que vean vuestras buenas (kalós) obras.’ Este versículo fue el lema de nuestro plan.
Después de varias semanas de enfatizar el plan, los hermanos se habían contagiado. Ellos debían alcanzar a sus amigos mostrándoles su bondad, honestidad y fidelidad. Todo ello dentro de un contexto de grupos pequeños en los hogares. Después de varias semanas de promocionar el plan no obtuvimos el crecimiento esperado. Decepcionado, sabía que habíamos fracasado en un nuevo intento por seguir los pasos del Pastor Cho. Ahora, recordando aquel plan Kalós, veo que estábamos en el camino correcto. Lo que nos hizo falta fue la persistencia.
Solamente debíamos haber perseverado para obtener los primeros frutos. Pero, mi impaciencia hizo que el esfuerzo se echara a perder.
El ganar a los perdidos mostrándoles nuestras buenas obras es efectivo. Es el camino que Jesús recomendó. Pero es necesario añadir los ingredientes de paciencia y perseverancia. Después de sembrar es necesario esperar con paciencia la llegada de la cosecha. No debemos cansarnos de hacer bien.”
Finalmente, en 1987, y después de haber visto los resultados en la iglesia madre, el pastor hace otro intento más. Al igual que Tomás tuvo que ver las pruebas en San Salvador para implementar el sistema celular.
Seleccionando 10 personas como candidatos a líderes comienza dando un curso de cuatro meses. Sin embargo, no logra conseguir los 10 anfitriones sino sólo nueve. No habían pasado ni dos semanas y ya había otro anfitrión, y después otro, hasta llegar a cientos de células en toda la ciudad. De 200 asistentes llegó a más de 600 en un año. Con el sistema celular la asistencia se había duplicado en un año, el estancamiento se había roto. De todos los líderes el más exitoso fue Lorenzo Martínez, él era el polo opuesto de Mario Vega en cuanto al caracter era extrovertido y hasta precipitado. A la vez Lorenzo recibía todo el apoyo del pastor y compartía el púlpito con él. Lorenzo venía de intentos de fundar iglesias y de la Iglesia Lirios del Valle dirigida por el pastor Salomón Vargas.
Esa primera generación de líderes fue capacitada por el pastor Vega y en realidad, fue quizá la capacitación más larga que se dio en los inicios del sistema celular, pues duró cuatro meses. Las células comenzaron en Elim Santa Ana el mes de septiembre de 1987.
Sobre el intento celular exitoso de 1987 se ha relatado recientemente: “Escogí en la iglesia a los diez hermanos que consideré más desarrollados espiritualmente. Todos ellos tenían ya funciones significativas dentro de la iglesia. Durante varias semanas me dediqué a explicarles detalladamente lo poco que sabía del modelo celular, sus resultados, la mecánica y cómo ellos se convertirían en los primeros líderes.
Los hermanos recibieron con mucho agrado y emoción la idea y ninguno de ellos faltó a una sola de las reuniones de entrenamiento. Al final del curso tuvimos una cena juntos, pues, lo veíamos como un momento que marcaría historia en nuestra ciudad.
Con los primeros diez líderes entrenados, me dediqué por otras semanas más a enseñar a la iglesia sobre las adaptaciones que haríamos para trabajar con células. Sin saberlo en ese momento, estábamos dando los pasos para transitar de una iglesia tradicional a una iglesia celular. Esta vez íbamos en serio e íbamos con todo el entusiasmo y el empeño.
Al final de esas semanas el entusiasmo en la iglesia era tan grande que pensé que todo estaba listo… hasta que llegó el momento de solicitar los primeros hogares para iniciar el trabajo. Por mucho que insistí no fue posible completar los diez hogares que necesitaba para las primeras diez células. Solamente logré encontrar nueve casas. Con mucha pena tuve que disculparme con uno de los hermanos que se quedaría sin célula. Pero él fue muy comprensivo y esperó hasta que hubiese un hogar disponible.
Todo el esfuerzo estuvo centrado en los líderes. No había hecho ningún curso de capacitación para anfitriones ni había hecho nada por motivarles. Fue un error que me dificultó iniciar las primeras diez células prototipos, como lo había planeado. Aprendí que nunca se debe subestimar el importante papel de los anfitriones. Con un conocimiento muy modesto del modelo celular, las nuevas células comenzaron a funcionar.
Pronto el entusiasmo se extendió y los resultados comenzaron a ser evidentes. No fue difícil encontrar el anfitrión número diez que nos hacía falta.
La dinámica de multiplicación era tan fuerte que hubo necesidad de capacitar nuevos líderes. Invité a todos los diáconos y diaconisas de la iglesia a que se sumaran al esfuerzo. Pronto alcanzamos veinte células y al poco tiempo fueron treinta.
Capacitaba a cada nuevo grupo de líderes personalmente. Siempre iniciábamos esas capacitaciones con el tema de ‘La Visión’. Era un tema de tipo motivacional. Después de impartir ese primer tema siempre hacíamos una oración.
Un día, mientras orábamos al final del primer tema, comencé a orar colocando mis manos sobre cada uno de los nuevos candidatos a líderes. Al finalizar la oración un joven llegó con su rostro cubierto de lágrimas y me contó que durante esa oración había tenido una visión. En ella vio que las calles alrededor de la iglesia se encontraban llenas de autobuses de donde bajaban grandes cantidades de personas para entrar al edificio de la iglesia.
Era evidente que él había tenido una experiencia con Dios pero lo que había visto en su visión era tan extraordinario que me costaba mucho creerlo. No quise emitir un juicio sobre si la visión era de Dios o no.
Pero, un año después, esa visión se había hecho realidad. Cada domingo llegaban a la iglesia docenas de buses que se aparcaban en las calles alrededor de la iglesia. Eran tantas las personas que asistían que teníamos que solicitar la ayuda a la policía para que detuviera el tráfico para seguridad de los que atravesaban la calle hacia la iglesia.
Posteriormente ese joven llegó a convertirse en Pastor de una de nuestras filiales. Con tal tipo de experiencias la pasión por la multiplicación ya no podía apagarse”
No obstante, el sistema comenzó a tener varios defectos. Esto sucedió con la segunda generación de líderes que habían sido capacitados muy cortamente. Solamente por cuatro semanas. Esto hizo que se mostraran con el tiempo algunas deformaciones como el síndrome del miniculto y otras maneras poco adecuadas de llevar la célula. Algunos ponían floreros, púlpitos y hasta sonido a pesar que no era eso lo que se les había enseñado. El no tener reunión de planificación creo un vacío que fue solucionado en 1988 con la aparición de reuniones de planificación en toda la Misión. La única ventaja de Santa Ana era el uso de la guía de estudios que fue una idea copiada directamente del modelo coreano. Tales enseñanzas se han mantenido y extendido hasta todas partes del mundo. Sergio era muy poco para escribir, por eso se apoyo en quienes podían. Sergio era una persona que aprovechaba al máximo a las personas y que sabía explotarles el potencial. Mucho más cuando llenaban algún vacío que él tenía.
Ahora todas estas deformaciones y dificultades no significaban que la capacitación estuviera mal sino que al ser tan breve dejaba muchos vacíos y eso movía a las personas a tomar iniciativas que terminaban afectando a las células. Sin embargo, para 1995 se vivía una odisea celular en Elim Santa Ana que fue superada gracias al liderazgo del pastor Mónico Monge quien hizo un ordenamiento total del sistema y de su zona de trabajo.
Al principio, en medio de una guerra civil y ante la escasez de la Palabra en la ciudad esto fue algo que se paso por alto. Muchos años después se harían cambios en las células hasta perfeccionarlas constantemente. La clave para el crecimiento en aquellos días no fue la capacitación adecuada sino el entusiasmo con que los hermanos recibieron el modelo. Todos de forma unánime abrazaron el sistema celular y comenzaron a trabajar con gran deseo y fervor.
En la actualidad se capacita todos los años a sus líderes a través de una conferencia anual que ya lleva siete años y que tiene lugar todos los años en enero. Esta conferencia dura una semana y toca temáticas internas del trabajo celular. La conferencia del año 2008 fue orientada bajo una pregunta: ¿Qué cosas diferentes tengo que hacer para obtener resultados diferentes en nuestras células? Y desafió a sus líderes a alcanzar 10,000 miembros antes que finalice el año.
La capacitación de líderes es dada normalmente por los pastores de zona y cada supervisor toca temáticas diferentes sobre células en cada reunión de liderazgo que se hace los lunes. Hay blogs en el que semanalmente se cuentan sus experiencias celulares. Dicho Blog es una iniciativa de Joel Comiskey Group organización a la que él pertenece. Él es uno de los participantes semanales. Los líderes y miembros celulares aprenden haciendo, escuchando y leyendo.
El año de 1987 marcó otra etapa más en la Iglesia Elim de Santa Ana. Esto debe ser un ejemplo que motive a todas aquellas iglesias que actualmente se encuentran en transición celular y todavía no han alcanzado los resultados esperados.